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Novela de Bullying (A sunlight)

Inicio:

Ser una adolescente nueva en el barrio implica muchas complicaciones, ya que varios se aprovechan de la situación para burlarse. Hanna se volvió a encontrar con una amiga de la infancia llamada Cloe con la cual vivirá aventuras inolvidables, como también estarán en un problema del cual saldrán. Hanna tiene un diario el cual aparecerá después de un tiempo, también Taylor tiene uno, con ellos verás los dos puntos de vista sobre el bullying, la amistad y las aventuras.

Libro:


Ellos tienen la autoridad, todos los respetan- Dijo Hanna.
No!-exclamó muy convencida Cloe- ellos no son respetados, son temidos, una cosa que es espantosa.
Hanna miró a Cloe con una cara de tranquilidad, al saber que su amiga se mantenía fuerte ante la situación.
Los días iban pasando y el problema que tenían las dos en el colegio continuaba, los chicos seguían con sus burlas, parecían eternas, era como una pesadilla sin fin. Ninguna de las dos estaba dispuesta a renunciar a sus gustos, ni dar un paso hacia atrás por las burlas, es un pequeño bache en el camino, que con los años se superará. El Jueves por la mañana en la hora de estar en el colegio Hanna no se presentó, cosa que a Cloe le llamó la atención ya que su amiga no faltaba ni enferma, ¿Qué habría pasado? ¿Habrá tenido un accidente? trataba de tranquilizarse pensando en que su amiga iba a llegar. Esto no ocurrió, terminó la hora del colegio, dada la situación decidió llamarla, la llamada no fue atendida, lo único que le faltaba hacer era ir a visitarla. Y Así fue, cuando llegó a la casa de Hanna encontró que la puerta estaba abierta, al ver esto se preocupó y decidió entrar corriendo. Al primer lugar que se dirigió fue al cuarto, cuando entra encuentra de un lado de la pared escrito con cosas malas como odio, desprecio, idiota, etc y del otro habían cosas lindas como Buena, compañera, amistad,etc. Esto fue raro, pero sin pensar se acercó a Hanna y la abrazó.
-¿Qué te pasa?- con una voz triste habló Cloe.
-Nada- con un tono bastante duro le dijo Hanna.
-Algo te pasa, ¿Por qué no fuiste al colegio hoy? ¿Qué me ocultas?- Dijo Cloe
- Te he dicho que nada!, solo necesitaba descansar- Hanna a punto de llorar respondió- Es que estoy aburrida de que me insulten, no me interesan los estudios, ¿Para qué los quiero? Se ríen de mí, nada más que eso logro, escribí las paredes con las dos partes de mi personalidad, luego de esto te iba a llamar y al cortarte, me iba a suicidar.
-Estas mal de la cabeza!! ¿Cómo vas a hacer eso? hay gente que te quiere y te necesita, estabas a punto de cometer una locura. Me quedaré contigo hasta que lleguen tus padres, y le diremos lo que te ocurre- con preocupación mencionó esto Cloe.
-No, no quiero que lo sepan, lo que harían sería ir al colegio para hablar con la directora. En unos minutos mis compañeros lo sabrían y se burlarían más aún.- susurró Hanna
Después de esta conversación se quedaron abrazadas hablando de cosas alegres. Pronto llegaron los padres de Hanna, su mamá Jade las saludó al igual que su padre Damien. Cloe les dijo que tenían que hablar.
Al escuchar esto los padres de Hanna estaban ansiosos por saber lo que querían decir.
-Tenemos un problema grande en el colegio- dijo muy firme Cloe.
-¿Cuál es?- los padres de Hanna con duda preguntaron.
-Ella sufre de bullying y ustedes no se han dado cuenta, casi se suicida, hoy faltó a clases y rayó su cuarto- señalando a Hanna les comentó.
-¿Qué?- con tono de sorpresa hablaron sus padres.
-¿Por qué no lo dijiste? esto se va a terminar, ya voy al colegio para hablar con la directora, y tú Hanna te quedas en tu habitación encerrada como castigo por rayar la paredes- dijo enojado su padre.
-¿Y Cloe se puede quedar? para hacerme compañía- llorando preguntó Hanna
-¡No! ella se va a su casa, no va a quedarse, eso no sería un castigo- con un tono de furia dijo su padre.
Después de esta conversación Hanna se fue llorando a su cuarto y Cloe se fue a su casa.  Mientras que sus padres iban al colegio para resolver este problema, Hanna empezó a escribir en su diario.
DIARIO:
Cloe se animó a decirles a mis padres que sufro bullying, me siento aliviada pero a la vez preocupada, ¿qué harán? ¿Se enterarán mis compañeros? esa es la duda que tengo, pero hay algo que no le conté ni a Cloe que es mi mejor amiga, me amenazaron en el colegio, ese fue el motivo para faltar.
Luego de que Hanna escribió en el diario, se sentó en su ventana y contemplaba a los niños jugando, las parejas felices, los amigos unidos y todo lo bueno que veía. Algún día algo de eso sucedería, ya le estaba tomando sentido a la vida, con el tiempo las cosas van cambiando y hay cosas que nos gustan, como otras que no, son etapas que van pasando, hay que tomarlas con tranquilidad. Mientras que pasaba todo esto, Cloe estaba en su casa tirada en el suelo pensando en su amiga y como se resolvería el problema. Mirando las nubes formaba figuras, era algo impresionante, al ver la imaginación que se formaba solo con unas nubes pensó en un regalo para Hanna, simplemente un libro, muchos dirían es una porquería pero no, esto te despeja la mente y te atrapa en un mundo de felicidad y aventuras.
Sin darse cuenta un chico la mira, y le pregunta...
-Hola, soy Taylor, ¿estás bien?
-Sí, si- tartamudeando dijo- solo estoy mirando las nubes y pensando en un poco de felicidad
-Ahh ¿con que eso eh? yo sufro de bullying soy un forever alone como dicen ustedes, paso solo todo el tiempo y me hacen bromas muy pesadas- dijo el chico con tono de vergüenza
- ¿Enserio? mi amiga también, y quiere terminar con su vida, porque dice que no puede más, ¿te gustaría conocerla?- con emoción preguntó Cloe.
-Sí, me gustaría conocerla y hablar con ella- Dijo entusiasmado Taylor.
-¡¡Qué bien!! Pero tendremos que esperar- pensando en el problema de Hanna dijo Cloe.
En los momentos que esta charla se daba, Hanna estaba esperando con ansiedad a sus padres. Pasaron apenas unos 14 minutos y de pronto sintió un ruido, era su padre que venía corriendo para abrazarla mientras que lo hacía le susurro al oído:
-Perdóname Hanna esto es un error, nunca tuve que haberte rezongado por escribir las paredes, esto es culpa mía, de ahora en adelante te estaré apoyando en todo lo que necesites. ¿Cómo te puedo pagar el error que cometí?-Dijo el padre desesperada mente.
-Ok, sé que lo sientes. Me gustaría poder ir a la casa de Cloe- dijo con una cara con una pequeña sonrisa Hanna.
-Como quieras, pero solo te pido que vuelvas antes de las 22:00hs.- con confianza le dijo a su hija.
Con una emoción muy grande Hanna llamó a Cloe para decirle que iba a estar de visita en su casa, su amiga muy tranquilamente le dijo que no había problemas, pero que tendría alguien a quien presentar. En el camino fue pensando quien sería esa persona misteriosa que le iban a presentar, ¿sería un chico?, ¿una chica?, ¿o simplemente una mascota?, pero estaba segura que algo bueno sería. Pronto llegó a la casa de Cloe (vive a cinco cuadras) cuando llega al patio encuentra a su amiga hablando con un chico muy lindo, ella se acerca y le dice:
-¡¡Hola Hanna!! Te presento a Taylor, él es un chico muy simpático que también sufre de bullying, pensé que te gustaría conocerlo- dijo entusiasmada esperando la respuesta de su amiga.
-Hola, soy Taylor y tengo 14 años, tu amiga me ha contado muchas cosas de ti. Me da la impresión de que nos llevaremos bien.
-¡¡De seguro!!¿Quieren ir a la plaza para charlar?- pregunto Hanna con una felicidad enorme.
Cloe y Taylor dijeron que si, en diez minutos ya estaban todos prontos, se subieron al ómnibus y en el camino se encontraron a Lara, era la adolescente de 16 años que se burlaba de Hanna, apenas subió al ómnibus los tres se miraron con una cara de sorpresa:
-Ella es la chica que me hace la vida imposible- susurró con una cara pálida Taylor.
-¿Vas a nuestro colegio?-entusiasmada preguntó Cloe- porque ella también molesta a Hanna es una mala persona y tiene un grupo de amigos que la apoyan en amenazar a los que son menores a ellos, nunca atacan a aquellos que tienen 16 años como ella, siempre con los menores.
-¡¡Entonces estamos en el mismo colegio!!-con alegría dijo el chico- ¡¡qué bien!! Me siento mejor, sé que tengo el apoyo de ustedes, me gustaría que en los recreos nos viéramos, sería increíble.
-Luego hablamos en la plaza- interrumpió Hanna.
Lara no se dio cuenta que los chicos estaban en el ómnibus, por lo tanto no hubo problemas, pronto llego el lugar donde se tenían que bajar, buscaron un lugar y se sentaron.
La charla estuvo interesante no hablaron de sufrimiento, hablaron de lo contrario, se reían a carcajadas, Hanna se sintió muy feliz era demasiado bueno para ser cierto, al fin tenía lo que deseaba un amigo y una amiga con los cual poder hablar de todo sin problemas, lo mejor de todo era que ellos dos eran muy comprensibles y hacerlos enojar era muy difícil.
-Bueno me gustó mucho esta salida pero me tengo que ir- dijo con pocas ganas Cloe.
-¿Tan pronto?, quédate un rato más-dijo Taylor con una sonrisa y una cara tierna.
-Me tengo que ir a casa porque si no mis padres no me van a dejar salir de casa, así que me voy, chau chicos, mañana nos vemos- despidiéndose saludo Cloe.
Taylor y Hanna siguieron hablando hasta que se les ocurrió la idea de ir a un lugar más apartado porque allí habían muchos niños gritando.
Pasaron 45 minutos, y Hanna tenía que irse, para cumplir con lo que le dijo a su padre. Taylor la saludo y se separaron. El chico fue hasta su casa y escribió en su diario:
DIARIO:
Hoy estuve con dos chicas sensacionales, eran muy divertidas y no me criticaban. Fuimos a la plaza, hablamos y luego cada uno se fue por su lado, las chicas se llaman Hanna y Cloe, lo mejor de todo es que ellas van al mismo colegio que yo, veremos mañana si las encuentro y que no aparezca Lara.
Mientras tanto Hanna entró a su casa, había una deliciosa aroma a sopa, era la cena que estaba lista, saludó a sus padres y entro a su habitación, iba a escribir en su diario, pero se acordó que tenía deberes del colegio, porque no estuvo presente en dos clases.
En un par de minutos terminó la tarea, cenó y se fue a dormir. Al siguiente día estaba feliz, al saber que se iba a encontrar con el chico de ojos claros el cual entendía sus pensamientos.
DIARIO:
Hoy veré a Taylor, es un chico muy bueno, me entiende al igual que Cloe, me siento feliz, al fin tengo dos amigos como los imaginé.
Más tarde los tres se encontraron en el colegio, muy ansiosos para hablar, todo estaba de maravilla hasta que apareció un grupo de chicos de tercero, tenían entre 14 y 15 años, se acercaron y dijeron:
¡Ey tú! -con una voz desafiante- ¿qué problema tienes?
¿Yo?- con cara de preocupación dijo Taylor.
Si tú, me dijeron que me querías picar como un queso, ¿quién te piensas que eres pulguita?
Taylor se enfureció y contestó- En primer lugar yo no he dicho nada, en segundo no soy ninguna pulguita y en tercero mis problemas no se los cuento a todo el mundo, tampoco ando en pandilla para que me respeten, así que si me disculpas me tengo que ir a clases.
Los tres chicos, Hanna y Cloe se quedaron pasmados, nunca habían visto en esta postura a Taylor.
Ah ok, no pasa nada solo preguntaba, chau- con voz tartamudeando dijo el chico extraño que vino con sus dos amigos.
Luego de esto los tres chicos se fueron corriendo y Hanna quedo con una cara de asombro algo O.O
¡Wow! me encanta ese carácter, nunca te había visto actuar así, es impresionante- dijo Cloe.
Taylor la miró a los ojos y le dijo- ah sí, es que de tanto que molestan mi carácter se vuelve más fuerte, me siento seguro.
Pasaron las horas y ya tocaba el timbre de salida, los chicos se estaban aprontando.
Hanna se empezó a dar cuenta que sentía una cierta atracción por Taylor, era un buen chico, el cual no lastimaba ni a una mosca.
¿Nos vamos?- preguntó Cloe interrumpiendo el silencio en que se encontraba.
Sí- le respondió su amiga.
El día fue tranquilo luego de aquellas palabras dichas por Taylor nadie volvió a molestar, al contrario todos le hablaban e intentaban hacerse sus amigos. Era increíble, solo con marcar los límites, todo se calmaba. Pasaron las horas y llegó el tiempo de irse cada uno a su casa.
Los tres chicos se fueron juntos en el mismo ómnibus, todos estaban felices. Decidieron ir a la heladería a hablar de lo sucedido y reírse un poco. Estaba todo de maravilla cuando de repente le suena el celular a Cloe, era un mensaje, el cual decía:
“Ten cuidado, te estaré vigilando, sé todo de ti y no te tengo miedo”
-¿Qué dice? –Preguntó Taylor- no te preocupes son bobadas que escriben cuando no saben que hacer, tranquila Cloe.
-Es verdad lo que dice Taylor, no te angusties. Dijo Hanna-
*Ring-Ring* suena el celular de Hana y Taylor a la vez, era el mismo mensaje. Alguien estaba con ganas de molestar.
El día de felicidad había terminado, ¿Qué significaría esto?, ¿Sería como una amenaza? Los tres chicos quedaron preocupados.
Ya es muy tarde me voy-dijo Hanna.
Espera, nos iremos los tres juntos, no corramos riesgos- Dijo Taylor.
Es muy buena idea- comentó Cloe.
Juntos se fueron para sus casas, no hubo problema alguno...


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